FACTORES QUE INFLUYEN EN LA CONDUCTA RELACIONADA CON DESASTRES

 

Paradigma de factores de influencia en la conducta relacionada con desastres

 


La figura que se muestra es un diagrama sobre cada uno de estos elementos conceptuales con que se intenta explicar las consecuencias de un desastre en la conducta. Se parte del principio de que una catástrofe natural, como un terremoto, es un evento crítico que tiene impacto en el equilibrio personal y origina estrés intenso. Al momento del desastre, la conducta del damnificado depende de numerosos factores antecedentes, además de la interpretación y definición que confiera a este evento amenazante. Con antelación al desastre, ciertas personas están expuestas a otras crisis o eventos, como el divorcio, nacimiento de un hijo o mudanza, que son indicativos de su vulnerabilidad especial a otra crisis.

Otro factor es el hecho de que el individuo haya tenido o no experiencias previas y exitosas de resolución de crisis, así como experiencias con desastres. Quienes han tenido las primeras suelen poseer habilidades adicionales que les permiten resolver en mejor forma la crisis originada por el desastre, mientras que las personas que ya han sufrido catástrofes suelen ser capaces de interpretar los signos del desastre en forma más satisfactoria y manejar con mayor eficacia el estrés relacionado con el desastre mismo. En efecto, las experiencias previas y el estado físico y emocional anterior al desastre influyen sobre la forma en que los damnificados enfrentan un desastre natural y sus consecuencias.

El impacto inicial de un desastre como un evento crítico suele originar estrés muy intenso. El hecho de que la víctima tenga o no reacciones psicológicas depende de varios factores:

  • El tipo y duración del desastre.
  • El grado de pérdidas sufridas.
  • El papel social, las habilidades de resolución de crisis y el sistema de apoyo del damnificado.
  • La percepción e interpretación que el sobreviviente da a la catástrofe.

Algunas calamidades naturales, como los terremotos, son repentinas y de corta duración, mientras que otras, como las inundaciones y huracanes, se desarrollan con lentitud y tienen duración relativamente prolongada. Este segundo grupo de catástrofes naturales usualmente incluye advertencias, a las que comúnmente se reacciona con indiferencia o rechazo. Los individuos juzgan la gravedad del peligro según definan la naturaleza del desastre y sus posibles consecuencias para sí mismos y sus familias. Su conducta al momento del impacto y en las primeras horas o días después del mismo también se relacionan con:

  • El grado de pérdidas que han sufrido (muerte de seres amados, pérdida de su hogar o trabajo).
  • Su papel social y la conducta que otros esperan de ellos.
  • La presencia o ausencia de recursos emocionales y una red de relaciones sociales.
  • Su habilidad y capacidad para resolver el estrés causado por el desastre natural.


Modelo conceptual para la intervención terapéutica en desastres

 


El modelo conceptual consiste en la organización y creación de una base teórica de conocimientos a efecto de comprender las relaciones que hay entre las fuerzas dinámicas, los recursos de resolución y las crisis que caracterizan a la persona después del desastre. El modelo incluye el uso de estos conocimientos para elaborar procedimientos y métodos de orientación en crisis.

Este modelo explica, mediante el empleo de varios conceptos relacionados entre sí, las crisis individuales después de un desastre y las áreas apropiadas de intervención psicológica. Los autores esperan que el modelo ponga de relieve la interacción dinámica de la catástrofe y sus efectos, las características de los damnificados y el ambiente en que ocurre el evento crítico. 

  • Las reacciones de luto y pérdida ocurren después de desastres cuando éstos afectan al individuo mediante la pérdida de personas, bienes materiales o su entorno.
  • Los individuos se adaptan de manera variable a las situaciones y ambientes nuevos.
  • Los síntomas de crisis son a la vez causa y efecto de la desorganización social, psicológica y fisiológica, aspectos que pueden estudiarse como parte de un proceso interrelacionado.
  • Los damnificados necesitan ayuda social, psicológica, fisiológica y económica.
  • Los posefectos de la resolución de crisis pueden ser de larga duración, además de ser moderados, mínimos o graves según ocurra la resolución adaptativa o inadaptativa de las demandas a que se ve sujeta la persona como resultado del desastre.


Obtenido de PAHO/OS: http://www.nzdl.org/gsdlmod?e=d-00000-00---off-0paho--00-0----0-10-0---0---0direct-10---4-------0-1l--11-en-50---20-about---00-0-1-00-0--4----0-0-11-10-0utfZz-8-10&cl=CL1.1&d=HASHb168d90998b04005e24931.7.2&gt=1

 


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